martes, 1 de mayo de 2012

Nunca, jamás, tampoco

Era verano y los primeros rayos de sol se colaban por las rendijas de la persiana. El ventilador centenario hacía un ruido aterrador. Sudábamos un poco y el ambiente pegajoso no desaparecía con el alba. Te tocaba el pelo color azabache con ternura. Lo tenías suave esponjoso y un poco húmedo. Tu nuca era mi almohada, me habría quedado allí para siempre. Esa mañana de verano el mundo exterior no era tan lúgubre y la vida me sorprendía con un ligero cosquilleo en el pecho y el estómago. No me hacía falta sueño, tampoco tenía hambre, nada más era necesario, sólo mis huesudos brazos rodeando tu cuerpo...

Nunca habría pensado que después de aquello el mundo comenzaría a endurecerse y terminaría siendo como el caparazón de una tortuga. Después de las mañanas de verano vinieron los engaños y las mentiras, y mi corazón se paró en seco una tarde de diciembre. Después de la inocencia llegó la picardía, y poco después la maldad. A mi alrededor comenzaron a enquistarse historias desagradables, recuerdos despreciables, sentimientos frustrantes. Los pies comenzaron a ser de plomo y los sentimientos contenidos

...la mañana avanzaba y los pequeños gritaban en el parque de abajo. Me levanté y cerré más la persiana, a ver si así te engañaba un poco… Miraba al techo, con mi mano en tu espalda. Quería vivir así para siempre, contigo, en esa cama. Y de esa forma todas las mañanas serían de verano, todos los días tendría algo maravilloso que contarte, todas las noches recorrería tu cuerpo que huele a fruta. Como eras perfecto, siempre matarías a las cucarachas del baño y dedicaríamos los mediodías a comer pizzas y ver películas. Te despiertas y me miras con tus ojos rasgados, quiero comerte y lo hago.

Jamás podría pensar que ocurriría. Ahora una lucha contra la desidia mientras trata de recomponer aquello que un día llamamos alma. La vida ahora es hostil. Todo el mundo miente, la gente no cambia, la vida sigue perezosa mientras tratamos de librarnos de los fantasmas del pasado. Somos carne, el todo vale, el nunca falla. Comencé a mentir, a engañar. Comencé a reírme de otros sentimientos y se rieron de los míos. Hubo incluso algunos que disfrutaron viendo como sufría, como se me partía el corazón. Fui infiel, soy infiel, he sido infiel y luego he mirado a los ojos y he dicho "te quiero". 

..la tardía mañana avanzaba mientras nosotros retozábamos perezosos en el sillón, como si fuera domingo, pero no lo era. Uno encima del otro jugábamos a darnos mordisquitos en la nariz que siempre acababan en beso. Te aprieto un carrillo, te pellizco en el muslo y te cuento historias que recuerdan a mi infancia. He olvidado el teléfono en alguna parte de la casa, pero nada me importa, no espero ninguna llamada. Comemos un poco de comida grasienta y volvemos a dormirnos en el sofá. Pienso que eres lo más bonito que me ha pasado y sé que nunca te voy a engañar. No quiero que pase el día, quiero quedarme siempre contigo. 

Tampoco podía imaginar que hasta los gestos me harían desconfiar. Ahora paso la vida analizando miradas, palabras e incluso vidas. Cualquiera puede hacerte daño, hay que estar alerta. Algunos sueños se han convertido en pesadillas. Hasta los poetas mienten. Todos llevan a la espalda historias escalofriantes, todos tienen palabras despreciables para aquellos que fueron su amor. Todo es incierto y casi todo es falso. 

...la música se ha quedado acompañándonos después de un baño fresquito. La cama está empapada y escucho algo que dice "que no hay mejor lugar que entre las nubes de tu pelo". Me duermo tranquila, no hay nada que temer. 

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